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sábado

Palomita de la Virgen

Monjita blanca (Xolmis irupero) la nombra la guía de aves, pero en mi pueblo todos la llaman Palomita de la Virgen y, aún para los gurises más atrevidos, siempre fue una presa prohibida. Matar una de estas dóciles y blancas voladoras traería seguras desgracias y castigos eternos.
Con su impecable traje blanco, apenas marcado de negro en la punta de sus alas y cola, como para resaltar aún más la nieve de su traje, se deja estar al borde de los caminos, posada en los hilos de un alambrado o en la altura de los postes eléctricos.
De actitud pasiva y aparentemente confiada, no deja que nadie se acerque demasiado. Cuando la distancia se acorta hace un vuelo bajo y displicente para posarse en el mismo hilo, pero unos cuantos metros más lejos.
Puede no tener inconvenientes en compartir su espacio con otros vecinos, incluso con la muy territorial Tijereta. Aunque no deja de ser llamativa la siguiente asociación religiosa.